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28.4.08

Papeleo

No. Exp. 00012673

Expediente abierto a: Capitán Elena Ianto
Superior inmediato: No consta (actúa como tal Manuel McKellen, tercero al mando del crucero de guerra Stela)
Cargos: Asesinato, abuso de autoridad (ordenanzas 1.2 y 3.3 del manual de oficiales)
Medidas cautelares: Arresto indefinido (reglamento 1B)
Descripción: (a rellenar por superior inmediato)
El día 09, designado como fecha clave para la evacuación del planeta Kelvin, el crucero de guerra Stela (del que permanezco al mando hasta nueva orden) fue enviado como escolta militar para las naves civiles que debían abandonar el planeta.
En plena operación, fuimos sorprendidos por cuatro unidades hostiles. El primer ataque dañó parte de nuestros sistemas de comunicación, lo que provocó la pérdida total de contacto con las naves civiles. El comandante quedó incapacitado (adjunto informe médico), por lo que asumió el mando del Stela la capitán Elena Ianto.
El ataque enemigo destruyó dos de las seis naves civiles que debían abandonar Kelvin. Recogimos a sus supervivientes en función del Acta 4.3. Otras tres naves civiles pudieron escapar gracias a la protección del Stela, establecida en la Estrategia TW diseñada por el alto mando, y llegar a salvo a la tercera luna de Kelvin, donde esperaba una fuerza de escolta. La sexta nave civil fue atacada por dos flancos y su puente de mando voló por los aires. La nave, identificada como Alexis 7080, intentó una maniobra de retirada pero, desorientada por la probable pérdida de sus sistemas de localización, abrió fuego contra el Stela (posible identificación errónea del blanco, adjunto informe de Sistemas).
A causa de nuestros problemas de comunicación, nos fue imposible contactar con ellos (adjunto informe de Comunicaciones). La capitán Elena Ianto concentró todo nuestro ataque sobre las fuerzas enemigas, pero bajo el fuego erróneo del Alexis 7080, nuestra posición se debilitaba. Después de tres intentos de contactar con el Alexis y dos envíos fallidos de nuevas coordenadas, la capitán Elena Ianto, haciendo caso omiso de las advertencias de Comunicaciones, Sistemas y de las instrucciones especificadas por el alto mando en la Estrategia TW, así como del consejo de su oficial inmediatamente inferior (Manuel McKellen, redactor de este informe), ordenó abrir fuego contra los reactores principales y secundarios del Alexis 7080. La nave fue destruida sin supervivientes.
El Stela concentró su fuego sobre las naves enemigas y repelió el ataque con ayuda de los refuerzos llegados desde la tercera luna de Kelvin. Inmediatamente después de la acción sobre el Alexis 7080, la Capitán Elena Ianto fue arrestada (reglamento 1B) con los cargos de asesinato (ordenanza 1.2) y abuso de autoridad (ordenanza 3.3). Debido a su resistencia en el momento del arresto, permanece bajo vigilancia continua hasta que pueda ser entregada a las autoridades militares pertinentes.

Notas: (a rellenar por superior inmediato)
Los daños provocados por el fuego del Alexis 7080 incluyen la pérdida de tres cubiertas, la sala de reactores de impulsión y varias salas médicas en la cubierta Dos (adjunto informe de Ingeniería).

Acta 126600Z
Documento 0000365 Fin del documento

13.4.08

Cagaos.

En el informe de hoy, el ingeniero jefe me dice que las reparaciones van lentas, entre otras cosas, porque sus hombres "son reticentes de ir a la cubierta cuatro". Según dice, "se escuchan golpes extraños", "no hay luz y hay que trabajar con linternas" y "el ambiente es tenebroso".
Como no tenía nada mejor que hacer, pues les he dado un discurso para acojonarles. Ha funcionado, pues se han ido todos corriendo a trabajar a la cubierta 4. Un buen día para ser Comandante de la nave, aunque sea una varada como esta...

9.4.08

Poker.

Tenía que llegar la tempestad tras la calma de unos días. El ingeniero jefe no ha conseguido hacer que las comunicaciones funcionen (dice que está a punto), pero en cambio ha descubierto que en uno de los ataques se rompió el aislamiento de los refugiados. De estar uno infectado con el virus cuando les recogimos, toda la nave lo estaría ahora.

El ingeniero lo ha comunicado en una reunión "informal" con los oficiales de más rango de la nave. En el aire rondaba la idea de pasarlo por alto. Nos convertiría en escoria de por vida; ese puto virus nunca se descarta del todo, los hijos de puta lo diseñaron para eso.

La doctora dice que no es probable que alguien esté infectado, pero que efectivamente puede estar latente. Aún así, fue la que mas abiertamente habló de no informar a la base de eso.

El problema es que TODOS tendríamos que hacerlo. En cuanto uno se vaya de la lengua, convierte al resto en culpables de traición. Y una guerra no es el mejor momento para cometer traición.

El caso es que hemos estado mirandonos un buen rato con cara de poker. No tengo ni idea de qué haré, pero en breve restableceremos comunicación con la base y tendré que enviar un informe, al igual que el resto.

Con lo bien que estaba durmiendo estos días.

8.4.08

Tiempo libre

Los de ingeniería siguen ocupados buscando excusas para justificar por qué no tenemos comunicación la base aún. Mientras eso no ocurra, yo tengo poco y menos que hacer. El ordenador apenas acepta órdenes, ni siquiera puedo rellenar el cuaderno de bitácora. Mejor así, estaba harto de medir cada frase, de ver cómo podía adecuar la realidad a algo que no me estallase en la cara. Si salimos de esta, un tribunal lo analizará y si he cometido el más mínimo error acabaré en una celda como Elena... también será gracioso ver lo que pasa con ella una vez que en la base se enteren de lo que pasó: quizá nos mandan ejecutarla o la ponen al mando, a saber. No he hablado con ella desde que me cayó el marrón del mando, cuando metimos al comandante en un frasco. Me pregunto qué pensará, mañana iré a hablar con ella.
Porque otra cosa no, pero tiempo libre tengo un rato. Me divierto dando el coñazo a los de ingeniería para que terminen; o metiendo miedo a sus currantes, es genial ver lo fácil que se acojonan.
El poco trabajo militar se lo ha auto-adjudicado O'Connell. Me quita trabajo, pero en cierto modo la idea de una tia así al mando me pone los pelos de punta.

3.4.08

Flashback

-Comandante, ¿por qué nos toca siempre hacer de niñera de los más zumbados?
-No lo sé, teniente.
-¿Ha pensado en... en fin... resolver el problema?
-¿Mmmm?
-Preguntaba si ha pensado en resolver el problema de los refugiados.
-Ah, eh... Sí, teniente.
-De acuerdo... ¿Y de forma específica... señor?
-Sí, teniente, he pensado varias formas de resolver el problema.
-Le admiro.
-Vaya... se lo agrad...
-Yo solo veo una manera de arreglarlo.
-Ah, ¿sólo una?...
-Eche cuentas, señor. Combustible, recursos, espacio vital... todo está reduciéndose con el paso de los días. Sólo una variable ha crecido desde que comenzamos la misión: Ellos.
-Es nuestro deber, buff, eh... supongo que nuestro deber es protegerlos, en la medida que nos sea posible.
-¿Por qué?
-Pues... hay varias razones: son nuestros civiles, es nuestra misión... eeeeh, son seres que respiran... ¿no cree?
-Por supuesto, señor.
-Si... si no va a poder hacer frente a esta situación... eh... dígamelo y encargaré a otro que se ocupe de los refugiados.
-No, señor. Es una misión, nada más.
-¿Decepcionada?
-En absoluto. No entré en el ejército ayer. A veces matamos y a veces no.
-Matamos enemigos, es nuestro deber. No tiene por qué gustarnos.
-A veces matamos enemigos y a veces matamos amigos, como en la salida de la colonia Kelvin. No ponga esa cara. No pasa nada... A fin de cuentas, todo se reduce a dar en el objetivo, ¿no?
-Desde luego.
-Sí... para los que son como usted es sólo eso.
-Bueno...
-El día que para mí sea algo tan simple y aburrido, me pegaré un tiro.
-Confío en que no lo haga.
-¿Quiere un consejo? Piense de vez en cuando en lo que sienten nuestros objetivos reventando en una nave en llamas. El dolor. El terror. La certeza de que se acabó. La angustia. Los gritos. Dejar de ver, dejar de oír, el olor a carne quemada, el tacto de tus propios intestinos en tus manos... Piénselo de vez en cuando, y disfrútelo.

25.3.08

Fantasmas.

Llevo tres días seguidos durmiendo como un bendito. Entre el agotamiento por mis funciones como comandante de la nave, cosa a la que aún no me acostumbro, y una extraña falta de emergencias, caigo rendido en mi cama. Ni siquiera tengo pesadillas.
Hoy, sin embargo, no me ha despertado una alerta de seguridad por veinte minutos. Los refugiados han encontrado el cadáver de un hombre, al parecer alguien importante entre ellos, y han estado persiguiendo fantasmas.
Los que lo han encontrado se han cruzado con alguien según entraban en su cabina y al ver que no respiraba han salido tras él. Dicen que tras una larga persecución, a través de dos cubiertas nada menos, el asesino simplemente ha desaparecido.
La autopsia, que han exigido que realice la directora médica, con un medico suyo presente (menudo pifostio que han tenido que montar para sacar a ese hombre de la cuarentena en un traje autónomo), ha demostrado que el hombre, de 68 años, no ha aguantado la tensión de los últimos días.
Esto me recuerda un pequeño detalle, que irónicamente solo una persona de la nave conocía, ¿quién coño es esta gente? ¿Por qué los tuvimos que recoger nosotros y no los cinco transportes que mandamos a la colonia? La teniente O'Connell lo ha clavado "Comandante, ¿por qué nos toca siempre hacer de niñera de los más zumbados?"

23.3.08

A salvo

Ayer, por primera vez en mucho tiempo, pude dejar mi puesto al mando de la nave y descansar con cierta tranquilidad. La nave no está en condiciones de nada y como pudo comprobar el Atila, este cráter no es tan buen escondite como parece. Lo más normal sería que cualquier patrulla perdida nos mandase al infierno... aunque puede que ni hiciera falta.
No tenemos potencia ni para mantener el soporte vital en algunas cubiertas. En una bajada de potencia hemos perdido tres cubiertas. He tenido que elegir cuáles. Debería serme difícil elegir cuáles, pues no tienen muchas oportunidades de salvarse, pero la verdad es que instintivamente he elegido entre las de los refugiados. Han muerto treinta y cuatro. En vez de pensar sobre la decisión en sí o sus repercusiones, he estado preguntándome sobre lo fácil que me ha resultado la elección y lo poco que me han importado esas muertes. Al fin y al cabo llevo toda la vida preparándome para la guerra: la idea es que pueda decidir rápido y que no me afecte, pero aún así me ha pillado por sorpresa.
Todo me ha pillado por sorpresa, de la mierda de patrullera del Colón a este gigante hay un abismo. De decidir por quince personas a más de quinientas. Siempre me habían dicho que era más fácil cuanta más gente estaba a tus ordenes: no puedes conocer a muchos personalmente. Tenían razón. Se suponía que mi asignación al Estela era para aprender, desde luego está funcionando.
Lo peor de todo es que, pese a todas estas cosas que rondaban mi cabeza, he dormido como un niño. Espero que el imbecil de Okembe tarde mucho en volver del Atila.