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31.3.08

Un golpe de suerte.

Cuaderno de bitácora del Stela.
Fdo: Capitán Manuel McKellen, Comandante en funciones.

Hemos detectado un transporte enemigo tipo Titán a la deriva. Al parecer, todos sus miembros habían muerto por algún tipo de contaminación en el sistema de respiración. Su sistema de comunicaciones estaba destruido.

Lo hemos abordado y transpasado al Stela su módulo de salto. Los ingenieros tienen como máxima prioridad restablecer la comunicación con la base, integrando el módulo de comunicaciones del Atila en nuestra nave. Por lo tanto, el modulo de salto del transporte ha sido almacenado hasta entonces.

Hemos destruido el transporte, simulando una sobrecarga de sus reactores, para ocultar nuestra acción al enemigo.

La computadora requerirá un nuevo código, del que ya no dispongo, en unas diez horas. A partir de entonces no aceptará más ordenes de clase cuatro o superior. El mejor lugar para ocultar la nave en las condiciones actuales es el tercer anillo del decimo primer planeta del sistema. Ahí esperamos el contacto con la base.

27.3.08

Despegue urgente

Cuaderno de bitácora del Stela.
Fdo: Capitán Manuel McKellen, Comandante en funciones.

La expedición a los restos del Atila ha sufrido un grave accidente. El piloto de no de los vehiculos Tarántula, operando en modo manual, ha perdido el control y ha chocado violentamente contra una roca; el choque causó una pequeña explosión, pero alcanzó al modulo de salto del Atila que portaba, provocando una explosión de magnitud 7 en la escala Sánchez-Walls.

La explosión ha debido alertar a todas las fuerzas enemigas del sector. Por ello, he decidido ordenar el despegue urgente del Stela, en cuanto han llegado el resto de vehículos. Situo el nivel de alerta en Beta-2.

El módulo de comunicaciones ha llegado intacto y he puesto a los ingenieros a trabajar para integrarlo en los sistemas del Stela.

La potencia de los reactores es óptima, y el ingeniero jefe asegura que los sistemas ofensivos y defensivos funcionarían adecuadamente en caso de necesitarlos.

Quedán sólo 3 códigos. Siguiendo el protocolo, inicio las disposiciones adecuadas para operar la nave con la computadora bloqueada, ante la eventualidad de que no se pueda contactar con la base y por tanto, renovar mis credenciales de mando.

25.3.08

Tranquilidad

Cuaderno de bitácora del Stela.
Fdo: Capitán Manuel McKellen, Comandante en funciones.

Las reparaciones de la nave marchan según lo previsto. Según el informe del ingeniero jefe, tras cinco días de parada los reactores volverán a estar a plena potencia. Hasta entonces dependemos unicamente de las baterías de reserva.

El informe del alferez Okembe desde el Atila señala que tanto el motor de salto como el dispositivo de comunicaciones de largo alcance son recuperables, pero que le va a llevar más tiempo de lo previsto; un día o dos más. Tambien ha remitido el cuaderno de bitácora para su examinación, pero ningún oficial de la nave tiene rango suficiente para leerlo.

Desde la enfermería han notificado dos bajas. El ingeniero de segunda Mike Wells ha fallecido a causa de las heridas sufridas en el primer ataque. Tambien ha muerto por causas naturales uno de los civiles rescatados de la colonia Kelvin. Nadie presenta sintomas del virus, pero la cuarentena de los rescatados sigue en pie.

Como oficial de más alto rango en condiciones para el servicio, renuevo las credenciales de mando. Quedan 5 códigos.


22.3.08

En el crater.

Cuaderno de bitácora del Stela.
Fdo: Capitán Manuel McKellen, Comandante en funciones.

Dado el estado actual de la nave, he decidido ocultar la nave en un asteroide del anillo del 8º planeta para efectuar reparaciones.
Buscando un lugar adecuado para ocultarnos, hemos encontrado los restos del Destructor Atila, del que no sabíamos nada desde hace nueve días. Parece ser que tuvo la misma idea, pero fue descubierto y bombardeado. No se detectan signos de vida, ni cápsulas de escape.
Nos hemos posado junto a él. En nuestro estado y con los reactores en mantenimiento pasaremos por restos del Destructor.

La situación de la nave sigue crítica. Hemos perdido 3 cubiertas más por falta de energía. Una de ellas no fue posible evacuarla a tiempo, falleciendo las 34 personas, todas refugiados. Según el informe del ingeniero jefe, volveremos a tener la potencia habitual tras cinco días de parada de los reactores nucleares.
Los recicladores vitales están dañados, pero tenemos más que suficiente para la población actual.
El sistema de comunicaciones, ocultación y salto cuantico están irrecuperables.
El informe de la Directora Médica recoge 14 bajas en el día de hoy. Ningún refugiado presenta los síntomas iniciales del virus, pero sigue aconsejando la cuarentena.

He enviado una expedición de cuarenta y cinco hombres a los restos del Atila. Su misión consiste en registrar el Atila a fondo y obtener cualquier tipo de maquinaria que no sea útil. Su modulo de salto parece intacto, al menos.
Al mando está el Alférez Okembe. El ordenador no reconoce sus patrones neuronales y por tanto no le da acceso a los mandos de vehículos Tarántula. He decidido apagar el ordenador y operar los vehículos en modo manual. Para este tipo de misión de recuperación es aceptable.
El tiempo estimado de la misión es de 3 días.

Como oficial de más alto rango en condiciones para el servicio, renuevo las credenciales de mando. Quedan 8 códigos.